Schopenhauer

AMOR  A  LOS  ANIMALES  DE  UN  FILÓSOFO

El filósofo Arturo Schopenhauer nace en Danzig, Alemania, en 1788. En 1809 comienza a estudiar en la Universidad de Cottinga. Se apasiona por la lectura de Platón, Kant y Spinosa y se interesa por la literatura y la filosofía de la India y por el budismo. Conoce a Goethe quien le propone que escriba sobre los colores. En 1819 publica su principal obra El Mundo como Voluntad y como Representación. En 1820 es nombrado profesor de la Universidad de Berlín y en 1831 se retira a escribir hasta su muerte, ocurrida en 1860.

En 1836 publica La Voluntad de la Naturaleza, donde expone conocimientos de Historia Natural, Medicina y Biología e indica el trato que el hombre debe dar a los animales.

Su filosofía está influenciada por la de Kant y por la de los filósofos indios. Por lo tanto, esta influencia explica su amor a los animales y el respeto a sus vidas. Veamos lo que dijo sobre este tema:

1 - “La piedad, fundamento único de la moral, nace del sentimiento de la identidad de todos los hombres y de todos los seres, y debe, por tanto, extenderse a los animales.”

2 - “La piedad, principio de toda moralidad, toma también a los animales bajo su protección, mientras que, en los otros sistemas de moral europea, se tiene para con ellos tan poca responsabilidad como miramientos. La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que (como se suele decir) no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna, una barbarie  de Occidente, que toma su origen del judaísmo. La piedad hacia los animales está unida íntimamente a la bondad de carácter, de tal manera, que puede afirmarse con seguridad que, quien es cruel con los animales, no puede ser un buen hombre.”

3 - “Una piedad sin límites para con todos los seres vivientes es la señal más firme y cierta de la conducta moral, y esto no exige ninguna casuística. Se puede estar seguro de que quien esté lleno de ella no dañará a nadie, no usurpará a nadie sus derechos, no hará mal a ninguno; todo lo contrario: será indulgente con cada uno, perdonará a todos y los auxiliará en la medida de sus fuerzas, y todos sus actos lleverán el sello de la usticia y del amor a los hombres.”

4 - “No conozco más bella plegaria que aquella con la que terminan todas las obras antiguas del teatro indio: “Puedan todos los seres vivientes permanecer libres de dolores”.”

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