Pitágoras

PITÁGORAS  Y  SU  ESCUELA  VEGETARIANA

            Pitágoras (582-500 a. de C.) fue filósofo, matemático, astrónomo y músico griego. Lamentablemente sabemos muy poco de su vida y de sus enseñanzas, pero podemos estar seguro de que fue un hombre impresionante puesto que ninguno del mundo antiguo se menciona tan a menudo y con tanta admiración hasta varios siglos después de haber vivido. Heráclito y Empédocles fueron contemporáneos de Pitágoras y hablan de su amor por aprender y de sus poderes milagrosos. Empédocles decía que Pitágoras sabía más de lo que cualquier hombre podía aprender en diez o veinte vidas.

            Pitágoras es el primer griego que habla de la existencia del alma a la que cree inmortal, al morir un hombre, según su comportamiento en esta vida, se reencarna en serpiente, ciervo, esclavo, filósofo, etc. y según Pitágoras, reencarnarse como filósofo no era la más alta reencarnación lino liberarse de la rueda de las reencarnaciones, y esto lo consigue el alma cuando ha llegado a estado alto de perfección, conoce y cumple las leyes divinas y vive la justicia y la santidad, entonces el alma encuentra su libertad y ya no necesita reencarnarse. Por lo tanto, para los pitagóricos las formas de vida animal están interrelacionadas, pues, por ejemplo un ciervo, puede hospedar el alma de un hombre que murió, y de esta forma, matar a un animal y comerlo era parecido al asesinato y al canibalismo, por lo tanto, para Pitágoras, matar y comer un pájaro, un reptil o un pez era parecido a asesinar y comer a un ser humano, tal vez familia nuestra. Para Pitágoras, la creencia de que el hombre tiene una sola vida es una ilusión causada por la memoria perdida.

            En todos los libros de vegetarianismo que he consultado donde se menciona a Pitágoras, se dice que fue vegetariano, e incluso se mencionan palabras suyas repudiando la alimentación de animales muertos, sin embargo, G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield en su libro Los filósofos presocráticos, dicen:

            “Merecen notarse, en particular, que las reglas de 275 (se refieren a varias reglas sobre el comportamiento como se prohíbe recoger la comida caída de la mesa, no tocar peces que estuvieran consagrados, etc.) no prescriben el vegetarianismo total, que es un corolario de la transmigración (cf. Diógenes L. VIII, 19 Aristóteles fr. 194), quien indica que sólo se prohibieran partes concretas del cuerpo). No hay, de hecho, en el siglo V, prueba alguna de la renuncia pitagórica al sacrificio animal, que fue el punto central de gran parte de la religión de la polis griega, en cuyos asuntos participaron tan destacadamente los pitagóricos del sur de Italia.”

            Confirmando lo expuesto por estos investigadores, no he encontrado a ningún contemporáneo de Pitágoras que declarara que fue vegetariano. Sí lo declararon autores que vivieron varios siglos más tarde, como Plutarco (App. Lipp. Tomo 5, pág. 6); Eudoxo (cap. 39); Jámblico (de vit pyth., 1. 1., 5, 54); Laercio (de vit pyth.); Porfirio (de vitvit pyth.) y Apolonio de Tiana. Además Estrabón dice en su Geographía que Pitágoras, Diógenes y Sócrates fueron vegetarianos. ¿Por qué todos estos autores gregolatinos declararon que Pitágoras fue vegetariano (aunque sin nombrar esta palabra que surgió mucho después, a mediados del siglo XIX)? Dispusieron de escritos más antiguos y que han desaparecido? Esto es algo que ignoramos.

            Lo expuesto muestra que el vegetarianismo de Pitágoras está confuso, y para mayor confusión hay que tener en cuenta que Laercio dice que Pitágoras fue el primer hombre en enseñar a comer carne a los atletas, y añade: “Pero téngase entendido que este Pitágoras que enseñaba a comer carne no era el filósofo, pues en aquella época había cinco hombres notables que llevaban el nombre de Pitágoras.”

            Las fuentes informativas más cercanas a Pitágoras se deben principalmente a sus discípulos Liser, a quien se atribuye los Versos Dóricos y a Hierocles, quien los comentó.

            En Crotona (sur de Italia) estableció Pitágoras su escuela que fue la de mayor prestigio de la antigüedad. Para Pitágoras, un filósofo debía tener un cuerpo fuerte y por lo tanto los pitagóricos practicaban diariamente ejercicios físicos como correr, levantamiento de pesas, gimnasia, etc. y esto originó que de la escuela pitagórica salieran, además de grandes filósofos y matemáticos, campeones atléticos como Milón de Crotona.

Según nos dicen los escritores griegos y latinos, en la escuela pitagórica se llevaba una vida sobria, se fortalecía la voluntad, se practicaba el ayuno y el vegetarianismo y se consideraba repugnante comer carne. Comían principalmente frutas, verduras crudas y miel.

En las enseñanzas pitagóricas el vegetarianismo era un tema fundamental y no era posible concebir esas enseñanzas sin la práctica del vegetarianismo y antes de que apareciera la palabra “vegetarianismo”, a los que no comían carne se les llamaba “pitagóricos”, por esto todos los pitagóricos y los neopitagóricos fueron vegetarianos. Diógenes, Platón, Epicuro, san Agustín y muchos sabios más se consideraron pitagóricos y fueron vegetarianos. Además tengamos en cuenta que en 1743 el Dr. Antonio Cocchi publicó un libro de vegetarianismo que tituló El régimen de Pitágoras. Todo esto muestra que la influencia vegetariana de Pitágoras fue muy grande y duró más de dos mil años.

            Pero veamos algo que nos han dicho:

            Apolonio de Tiana declaró:

            “Yo jamás he sacrificado sangre, ni tampoco la sacrifico, aunque proviniese del mismo altar. Así obraba Pitágoras; así sus discípulos; así los gimnosofistas de Egipto; así los sabios de la India, de donde les vino la sabiduría a los pitagóricos. Tal actitud de los sabios parece que fue ordenada por los dioses pues éstos loes concedían una edad avanzada, una vida feliz y libre de enfermedades, una sabiduría siempre creciente, la libertad del yugo de los tiranos y aquella otra libertad divina: no tener necesidades.”

            Además Apolonio de Tiana le declaró a Thepesión lo siguiente:

            “He encontrado que Pitágoras tocaba los altares con las manos limpias, pues se conservaba virgen en cuanto a comer carne. Su cuerpo se encontraba también limpio de todo contacto de vestidos que provinieran de animales.”

            Jámblico dice refiriéndose a Pitágoras:

“El sabio vivía estrictamente de acuerdo con sus principios; no comía carne jamás, ni tampoco sacrificaba animales en los altares. También hacía todo lo posible para impedir que las gentes matasen o maltratasen animales, pues consideraba que sus vidas eran la misma que la nuestra.”

            “Entre otras razones, Pitágoras ordenaba la abstinencia de la carne porque conduce a la paz. Porque aquellos que están acostumbrados a considerar la matanza de otros animales como malvada y antinatural, consideran todavía más injusto e ilegal matar a un hombre o enzarzarse en una guerra.” (Pensamiento reflejado por Platón en La República).

Jámblico y Porfirio exponen que una vez fue Pitágoras al muelle de Crotona y encontró a unos pescadores que acababan de llegar con su cargamento de peces. Pitágoras los compró y los hechó al mar. Ante tan extraña actitud, se reunió gran gentío para comentar el caso. Pitágoras exhortó a la gente, y particularmente a los pescadores y cazadores, para que abandonasen su oficio y les habló de lo malo que era comer carne y pescado para el cuerpo y para el espíritu.

            Pese a la confusión sobre el vegetarianismo de Pitágoras que antes mencioné, aquí expongo palabras que se le han atribuido:

            “La carne no sólo es un alimento malsano, inmoral y antiestético, sino que además embota el entendimiento.”

            “¡Oh, mortales! No sigáis envenenando vuestro cuerpo con un alimento tan repulsivo como la carne.”

            “Castiga con severidad a tu hijo culpable de la muerte de un insecto; el homicidio ha comenzado así.”

            “El que descuida el cuerpo y sólo se preocupa del alma, comete un error tan grande como el que solo cuida el alma y descuida el cuerpo.”

            “Si los jueces quieren ejercer la verdadera justicia, deberían oponerse a que la gente continuara matando animales para satisfacer su insana glotonería.” (Comunicado por Jámblico).

            “Cesad ¡oh mortales! De mancillar vuestros cuerpos con alimentos sacrílegos. ¿Acaso no tenéis las doradas mieses? ¿Por ventura no son infinitos los árboles cuyas ramas se doblan al peso de su regalado fruto? ¿Las cepas cargadas de uva no son vuestras? ¿No lo son igualmente mil y mil plantas exquisitas que con el fuego se ablandan y puden servir de sabroso manjar? Pródiga la tierra de sus tesoros y agradables alimentos, os brinda un sustento que no cuesta muertes ni sangre. Sólo de animales es propio alimentarse de carne y aún no todos la usan. El caballo, el buey, el camello, pacen las hierbas de los prados; únicamente los de índole fiera y silvestre, los tigres, los fieros leones, los lobos y los osos, gustan de sangrientos manjares. ¡Oh dioses! ¿Puede darse mayor delito que introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que como nosotros vive? Pues en medio de tantos bienes como nacen de la tierra, que es la mayor de las madres, os complacéis ¡oh mortales! en imitar a los bárbaros cíclopes triturando miembros despedazados con vuestros dientes. ¿Por qué ha de ser la matanza el único medio de satisfacer vuestra insaciable gula?” (Exhortación de Pitágoras transmitida por Ovidio).

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