Greenpeace y el vegetarianismo

GREENPEACE  Y  EL  VEGETARIANISMO

 

PREAMBULO

¿Existe relación entre ecología y vegetarianismo o nada tiene que ver una cosa con la otra?

Aquí no voy a exponer argumentos sobre la respuesta a esta pregunta pero los hechos (que en un buscador puede encontrar el lector), y no mi particular opinión sobre el tema, muestran contundentemente que la crianza y matanza de millones de animales que cada día ocurre en el mundo contaminan la tierra, el aire y el agua y alimentar a esos millones de animales cuyas vidas terminan en los mataderos implica gran consumo de agua y energía y además el hombre tiene que destinar gran cantidad de terreno para alimentarlos.

Por lo tanto, tener delante de nosotros un plato con un cadáver supone, además del sufrimiento de un animal, contaminar nuestro planeta y derrochar las cada día más escasas materias primas, luego, guste o no, quieranlo o no reconocer, la postura coherente de un ecologista es ser vegetariano.

Greenpeace es la asociación ecologista más poderosa, que indudablemente ha realizado y continúa realizando una gran labor de defensa de la naturaleza, pero, ¿cuál es su relación con el vegetarianismo? Con Greenpeace mantuve correspondencia sobre este tema, me escribió una asombrosa y larga carta donde menciona temas, como la superproducción, el monocultivo, la mala distribución de los alimentos, el comercio internacional, el hambre en el mundo, etc. que, en mi opinión nada tienen que ver con lo que le expuse y en gran parte no contestó a mi escrito y en sus cuatro hojas, a mi entender, no refutó los argumentos ecológicos que le expuse. Una de las sorpresas es que esa carta muy bien pudo haberla firmado una empresa de abonos químicos y otra sorpresa es que defiende el pastoreo que favorece la erosión y vaya usted a saber cuantas plantas únicas en el mundo han desaparecido porque sus últimos ejemplares fueron a parar al estómago de cabras y de ovejas. Por otra parte, dice textualmente: “Si todos nos alimentáramos de vegetales el suelo perdería su fertilidad en muy pocos años.” Y ante estas palabras estupefacto me pregunto: ¿esta afirmación es un disparate de un mal estudiante o de la asociación ecologista más poderosa de La Tierra? También dice que apoyar el vegetarianismo es homogenizar el mundo, supongo entonces que Greenpeace, en coherencia con estas palabras, para que en el mundo haya diversidad, no sólo defiende que el hombre debe ser cruel con los animales, matándolos para comérselos, sino que por el mismo motivo, de “respeto a la diversidad cultural” defiende viejas costumbres que practican algunos pueblos como el canibalismo, la esclavitud, el corte del clítoris, la pena de muerte, las corridas de toros, etc.

En conclusión: me afilié a Greenpeace ilusionado y tras leer su carta del 27 de mayo de 1998, me di de baja avergonzado de haber pertenecido, sin sospecharlo, a una asociación que defiende, o se comporta como si defendiera, según dedujo en esa carta, los intereses de las industrias cárnicas y de abonos químicos, y no los de la naturaleza.

Tras este preámbulo, y para que el lector juzgue por si mismo, expongo íntegra la correspondencia que tuve con Greenpeace indicando que mi segunda carta no obtuvo respuesta. He aquí la correspondencia:

Sr. Greenpeace

San Bernardo, 107

28015 Madrid

 

Las Palmas, 28 de abril de 1998

Apreciados directivos de Greenpeace:

Recientemente recibí el boletín informativo del primer trimestre de este año (nº 45) y en él me entero (pág. 42) que Greenpeace organizará durante los meses de julio y agosto el primer campamento. Ayer telefoneé al número que aparece en dicha información y me atendió un señor muy atento. Quería saber cuál iba a ser la alimentación de los jóvenes. Me dijo que sería equilibrada, que había sido estudiada por unos expertos y que se consumiría carne y pescado. ¿Es que acaso la alimentación humana para ser equilibrada necesita cadáveres?

Comer carne supone hacer sufrir a un animal y creo que si al hombre no le gusta sufrir, tampoco debe hacer sufrir y además, si un hombre hace sufrir, el sufrimiento volverá a él como si se hubiese reflejado en un espejo. Sobre este tema dijo León Tolstoi: “Mientras el hombre mate animales para comérselos, se matarán los hombres entre sí.”

Vivimos en una sociedad en la que está mal visto que un hombre mate a otro hombre y se lo coma, pero en cambio está bien visto, e incluso considerado como necesario, que un hombre mate a un animal y él y otros hombres se lo coman. Y esto hasta está bien visto por la mayoría de las religiones pues creen en un dios que permite que el hombre sea cruel con los animales. Si el hombre es superior a ellos, precisamente por esto debe protegerlos y no explotarlos o hacerlos sufrir. Sobre este tema Arturo Schopenhauer dijo:

“La piedad, principio de toda moral, toma también a los animales bajo su protección, mientras que, en otros sistemas de moral europea, se tiene para con ellos tan poca responsabilidad como miramientos. La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna, una barbarie de occidente.”

Y sobre este mismo tema dijo Gandhi:

“La supremacía del hombre sobre los animales inferiores no significa que aquél deba destruirlos para vivir él, sino al contrario, que el superior debe proteger al inferior y que debe desarrollarse entre ambos una solidaridad similar a la que existe entre los hombres.”

Pero aparte de los motivos éticos, para mi los más importantes, y de salud, que muestran que el hombre no debe comer animales, existen motivos ecológicos:

La tierra: Considerando que un hombre necesita consumir diariamente 2.500 calorías en alimentos, si esas calorías proceden de pan, un hombre necesita 1,170 metros cuadrados de tierra para alimentarlo, mientras que si solo comiera carne, necesitaría 76.900 metros cuadrados. Dicho de otra forma: un kilómetro cuadrado de tierra da para producir suficiente pan para alimentar a 855 hombres, peor solo a 13 hombres si ellos se alimentaran de la carne producida en ese kilómetro cuadrado.

El agua: Producir carne consume 7,7 veces más cantidad de agua que producir vegetales.

La energía: ¿Qué pasaría si los habitantes del Tercer Mundo comieran igual que los habitantes de los países desarrollados? En lo que respecta a la energía, si todas las reservas de petróleo se destinaran a producir alimentos para este fin, y no se gastara nada ni en transportes ni en calefacción, en sólo 13 años se agotaría todo el petróleo.

Sobre este tema dice Frances Moore Lappé en su libro Diet for a small planet, publicado en 1976:

“… Aproximadamente un 90 % de la producción de maíz, avena y cebada, así como más de un 90 % de la soja que no se exporta, son destinados a forraje para animales.”

“… Para comprender desde un punto de vista práctico lo que esto significa imaginemos a una persona sentada en un restaurante frente a un bistec de 225 gramos. Y que a su alrededor se sitúan de 45 a 50 personas con un pequeño cuenco o taza vacía. ¡La cantidad en cereales y soja que ha costado producir dicho bistec sería suficiente para llenar todos los cuencos de los presentes!”

“Si todo el mundo se alimentara como el pueblo norteamericano, sería necesaria el triple de la producción mundial de cereales que actualmente se obtiene.”

Luego dejar de comer carne es una eficaz manera de proteger los bosques y las selvas. Y supongo que algo sabrán de McDonald, ¿o no?

Aunque no seamos conscientes de ello, en nuestro plato podemos ahorrar o derrochar mucha tierra, agua y energía, y como La Tierra tiene unos límites y está superpoblada, difícilmente los habitantes del Tercer Mundo podrán tener el “lujo” de alimentarse como los habitantes de los ricos y derrochadores países desarrollados. ¿Y de ese “lujo” van a “gozar” los jóvenes del campamento de Greenpeace? ¿Y enseñando a derrochar y a ser insensibles al sufrimiento de los animales es como Greenpeace va a educar a los jóvenes y a solidarizarse con los países del Tercer Mundo?

Por los motivos ecológicos expuestos, encuentro incoherente que Greenpeace apoye el consumo de carne. ¿Por qué Greenpeace no realiza campañas para que el hombre deje de comer animales y de esta forma contribuya a proteger la naturaleza? Además, existen sucedáneos de la carne animal como son la carne de soja y el seitan, luego existen alternativas éticas y respetuosas con la naturaleza, ¿por qué Greenpeace no usa estas alternativas?

La noche del 27 de abril de 1984, escuchando “Hora 25”, de la Cadena Ser, me enteré con alegría que Greenpeace se establecía en España y como para mi esto era muy importante, al día siguiente le escribí para hacerme socio, y ahora tengo el número 450, como ven uno de los primeros miembros de Greenpeace en España. Cada vez que a través de los medios informativos me enteraba de algunas de las actividades de Greenpeace defendiendo la naturaleza, me consideraba muy satisfecho ya que se había realizado debido a mi modesta aportación económica, junto a la de otros muchos miembros. Y ahora me encuentro con un campamento de Greenpeace donde mi ayuda económica se va a usar para darle a los jóvenes una “alimentación equilibrada” que necesita animales muertos, y esto va contra mi conciencia. Por esto les escribo, esperando que si no entienden los motivos éticos, o por lo menos se comportan como si no los entendiesen, entiendan los motivos ecológicos y actúen en consecuencia, no solo para bien de los animales sino también de la naturaleza.

Esperando sus noticias les saluda atentamente

Fdo.: Luis Vallejo Rodríguez

CARTA  DE  RESPUESTA  ENVIADA  POR  GREENPEACE

Madrid, 27 de mayo de 1998

Estimado amigo:

Ante todo, gracias por tu carta y comentarios y perdona por el retraso en contestarte pero últimamente tanto la campaña contra las redes de deriva como el desastre de Doñana nos están ocupando todo nuestro tiempo.

En principio queremos comunicarte que respetamos tu decisión y elección de ser vegetariano, aunque consideramos que es una opción personal que nada tiene que ver con otros puntos que expresas en tu carta.

Greenpeace siempre se ha caracterizado por ser una organización con el objetivo de defender el medio ambiente, integrada por personas de diferentes opciones políticas, religiosas, culturales y filosóficas. Uno de nuestros principios es el de admitir esta diversidad cultural para poder entender y defender mejor la diversidad biológica del Planeta. Es por ello que tus opiniones nos parecen totalmente respetables pero no universales.

A muchos de nosotros nos parece igualmente condenable la falta de concienciación y respeto a otros seres vivos, como son los vegetales. En muchas de nuestras ideologías no aceptamos frases y expresiones tales como “la supremacía del hombre", “los animales inferiores" o considerar que los vegetales no sienten ni sufren. Más aún ¿debemos utilizar el término cadáver sólo para los animales?

El consumo de carne y vegetales está influido por la disponibilidad de estos alimentos en las zonas donde habitan las diferentes culturas y poblaciones humanas. El problema surge de la unificación cultural que no ha tenido en cuenta nunca el medio ambiente. El intentar que todos consumamos el mismo tipo de productos, ya sean animales o vegetales, es una actitud homogeneizadora y uniformista que ignora la diversidad biológica, que es la base de toda la naturaleza.

El mismo tipo de argumentos que utilizas para atacar a la carne podríamos utilizarlos para atacar a los vegetales. Hoy en día la mayoría de los vegetales que se consumen en el mundo proceden de campos que han sido abonados con "cadáveres" animales o con productos químicos. Más de 25 millones de toneladas de pescado son utilizadas cada año para crear piensos y abonos que fertilicen los campos de cultivo.

Estamos de acuerdo en que existe un desmesurado consumo cárnico en algunos países, pero igualmente existe un desmesurado derroche vegetal. Cada año se tiran millones de toneladas de vegetales con el único propósito de controlar el mercado. Muchos de los fuegos que están arrasando las principales zonas boscosas del planeta se realizan con objeto de crear nuevas zonas de cultivo (también para zonas de pasto pero en menor medida).

Junto al problema del hambre se encuentran otros problemas igualmente preocupantes: la desnutrición y la malnutrición. La inmensa mayoría de casos de desnutrición y malnutrición se deben a los monocultivos vegetales que han hecho desaparecen los animales y otros cultivos que proporcionaban una dieta más diversa y rica.

Muchos de los pueblos que en mayor medida dependen de la carne y pescado para su supervivencia se encuentran en países pobres. En Asia 1.000 millones de personas dependen del pescado como principal fuente de proteína animal. En algunas islas de la Micronesia, la dependencia de la pesca puede ser de hasta un 80%. En otros pueblos, como los masai en África, la dependencia de la carne y productos vacunos es casi total. Y qué decir de muchísimos pueblos nómadas que dependen de la caza y el pastoreo. ¿Qué van a consumir los pueblos del ártico, como los inuits, y los de los desiertos, como los bosquimanos?

El problema ecológico y social de la alimentación se debe, al igual que todos los otros problemas, a la mala distribución y al derroche. Es reconocido internacionalmente que no existe una falta de alimentos sino un mal uso de los mismos. Una de las principales causas de esta mala distribución y derroche se debe al mercado internacional unificador que intenta que todos seamos iguales, que todos hablemos igual, que todos nos comportemos igual y que todos comamos lo mismo. Cambiar la carne por los vegetales no evitaría estos problemas. De hecho, el 80% del comercio mundial de productos vegetales está en manos de cuatro multinacionales.

Si todos nos alimentáramos de vegetales el suelo perdería su fertilidad en muy pocos años. Los actuales campos de cultivo no podrían producir si no fuera porque toneladas de fertilizantes animales y químicos son aportados cada año. Si se tuviera en cuenta la cantidad de energía total y el número de hectáreas en que se recolecta esta energía, las cifras que nos darían sobre la producción agrícola de una hectárea serían escandalosas.

Como indicaba al principio, independientemente de las razones ecológicas, muchas personas que trabajan con nosotros tienen su propia visión del mundo, entre los que nos encontramos los que defendemos a los vegetales y no compartimos el antropocentrismo que tu expones.

Esta sociedad "occidental" (que por cierto, su filosofía no es occidental, ya que se basa en religiones orientales, como el judaísmo, el zoroastrismo y demás) sigue poniendo al ser humano en el centro del universo, luego, en el siguiente escalafón, a los mamíferos que más se le asemejan, después al resto, luego a los demás animales vertebrados y de sangre caliente, hasta poner en el último peldaño a los vegetales y otros seres vivos lejos en su similitud con el ser humano. Es esta cultura la que ha creado el vegetarianismo, situando a la flora en el último peldaño de la escala de valores. Nosotros respetamos estas ideas pero no todos las compartimos. Es por ello que también pedimos que se respete a los que no tenemos esta visión antropocéntrica y creemos en el respeto, por igual, a todos los seres vivos.

España ha sido un país donde tradicionalmente el consumo de animales y vegetales mezclado ha sido vital. Muchas zonas no son aptas para el cultivo, pero sí para el pastoreo y viceversa. ¿Tenemos que destruir las montañas con plantaciones u obligar a los montañeses a bajar al llano? Mientras que el clima mediterráneo ha dado posibilidad al desarrollo de cultivos de muchas especies vegetales, la meseta ha propiciado el desarrollo de importantes cabañas ganaderas. Por ejemplo, una de las actividades más antiguas de la Península y que mejor acogida tiene entre el movimiento ecologista es la Trashumancia. En nuestra revista trimestral hemos expuesto repetidas veces nuestro apoyo a diferentes actividades humanas dedicadas a la explotación racional de los recursos, tanto vegetales como animales. Este es el caso de nuestras campañas sobre pesca o bosques.

La gran lucha del movimiento ecologista es conseguir la mayor autosuficiencia posible, que evite el derroche de energía en transportes y la opresión de otros pueblos para que nos suministren aquello que a nosotros nos falta. Esto supone que cada cultura tenga su propia idiosincrasia, modo de vivir y tipo de alimentación.

Greenpeace es una organización ecologista internacional que da cabida a gente judaica, cristiana, mahometana, budista, hinduista, atea, agnóstica, etc., pero también a personas de religiones no antropocéntricas, como los animistas y panteístas, y que compagina el pensamiento de gente de Europa, África, Asia, América y Oceanía por un fin común. Esta es la fuerza de Greenpeace y lo que nos permite ser internacionales. Apoyar una sola opción como dogma único, como es el vegetarianismo, nos haría aislarnos y ponernos del lado de los que intentan homogeneizar el mundo. Es por ello que, aunque seamos difícilmente entendidos en determinados colectivos de los países ricos, continuaremos defendiendo el respeto a la diversidad cultural y biológica que es la que nos ha unido.

Es en éstas y otras muchas razones en las que basamos nuestra forma de actuar. No esperamos que las compartas, pero sí que la respetes, como hacen muchas personas que piensan como tú y colaboran diariamente con nosotros.

Sin otro particular, recibe un cordial saludo,

Ricardo Aguilar

Greenpeace

Sr. Greenpeace

San Bernardo, 107

28015 Madrid

 

Las Palmas, 8 de febrero de 1999

Apreciados directivos de Greenpeace:

Recientemente recibí su atenta carta del 27 de mayo, firmada por don Ricardo Aguilar, que me ha dejado asombrado. Es mucho lo que podía comentar de ella pero no es mi objetivo entrar en polémica, pero sí que les agradecería que me informaran sobre la creación del vegetarianismo.

Yo he visitado las bibliotecas de Hannover y de Zurich, la Biblioteca Nacional de Francia, en París y la Biblioteca Nacional de España, en Madrid. En todas ellas he buscado información sobre vegetarianismo. Además, a través del Centro de Investigación y Documentación Científica, he conseguido fotocopias de libros agotados sobre vegetarianismo, algunos de ellos con más de un siglo de antigüedad. Además, he asistido a congresos vegetarianos. En ninguna de la documentación que ha llegado a mis manos he encontrado que el antropocentrismo haya creado el vegetarianismo, que es lo que ustedes me afirman en su carta.

Según la documentación que poseo, y aunque vegetarianos ha habido desde la más remota antigüedad, el vegetarianismo surgió en la ciudad de Manchester, el 30 de septiembre de 1847, con la creación de la Vegetarian Society, que fue la primera asociación vegetariana del mundo y su primer Presidente fue James Simpson, el Tesorero fue William Oldham y el Secretario William Horsell. Esta información aparece, entre otros libros y revistas en The Heretic´s Feast de Colin Spencer. En ninguna parte he encontrado que el antropocentrismo haya creado esta asociación. Para mayor información sobre este aspecto, me he puesto en contacto con el Secretario de la Unión Vegetariana Internacional, Sr. Francisco Martín, que a igual que yo, ha quedado sorprendido con la información de Greenpeace. El Sr. Francisco Martín, a igual que yo, no ha encontrado ningún escrito en el que conste que el antropocentrismo haya creado el vegetarianismo.

Dado que al parecer, la creación del vegetarianismo debe de estar lejos de la Vegetarian Society, les agradeceré tengan la amabilidad de informarme con precisión de donde, cuando, que hombres antropocéntricos crearon el vegetarianismo y la bibliografía que han consultado.

Esperando su respuesta le saluda atentamente

Fdo.: Luis Vallejo Rodríguez

ESTA ULTIMA CARTA NO LA CONTESTÓ GREENPEACE

Y tras la lectura de estas cartas, ¿se anima el lector a afiliarse a Greenpeace? Y si ya pertenece, ¿continuará con ganas de seguir siendo miembro de esa asociación?

Luis Vallejo Rodríguez

Ex_Secretario de la Asociación Vegetariana Canaria Pasiflora

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