Ahimsa y jainismo

 

AHIMSA   Y   JAINISMO

“Ahimsa” es una palabra sánscrita que significa “no violencia” y el jainismo es la única religión del mundo que tiene el ahimsa como precepto fundamental. Los jainistas entienden por ahimsa no causar daño ni a personas ni a animales y este principio ético lo aplican a la filosofía, la lógica, la dietética, la ropa, la profesión, etc.

El jainismo surgió en la India y su antigüedad es de por lo menos 8.000 años y desde sus remotos orígenes ha estado relacionada con el ahimsa. Es anterior a la invasión de los arios que empezó hacia el año 1.500 antes de Cristo y tal vez sea la religión más antigua del mundo.

El escritor checo Milan Kundera dijo:

“La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda, radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales.”

Estas palabras también se pueden aplicar a las religiones y la jainista por ser la única que practica el ahimsa es la religión en la que más brilla la compasión, el amor, el respeto y la coherencia.

Mientras en otras religiones el ahimsa ha sido una practica temporal o parcial, en el jainismo el ahimsa es la esencia de esta religión de tal manera que si resumiéramos el jainismo a una sola palabra, esta sería indudablemente “ahimsa”, y esto no ocurre en ninguna otra religión.

Para los jainistas el ahimsa viene a ser el resumen de su religión y más que ser la mayor virtud es la única virtud y sostienen que si no se abandona la violencia cualquier actividad religiosa es infructuosa.

Uno de los aforismos más conocidos del jainismo dice:

“Todo ser viviente quiere vivir y ninguno desea morir; sabiendo lo terrible de matar, un jainista evita la violencia.

Desiste de toda forma de violencia causada a los seres vivos. Sean minúsculos o grandes, móviles o sin movimiento, a todo lo que vive no voy a dañar ni haré que otros lo hagan, ni aprobaré que nadie lo haga.”

El más destacado jainista es Mahavira que significa “el Gran Hombre” y que también es conocido como Vardhamana, que es su nombre de pila, y por Jina que significa “el Victorioso”. Vivió en el siglo VI antes de Cristo y en algunos libros aparece como el fundador del jainismo, lo cual no es cierto pues esta religión es mucho más antigua. Mahavira dijo:

“El sabio deberá considerar que no solamente él sufre, sufren todas las criaturas del mundo.”

Los jainistas sienten benevolencia, amor, respeto y compasión por todos los seres animados e inanimados. Para los jainistas comercializar, cocinar o comer carne es una grave ofensa a la compasión. Comerla sería considerar a los buitres, a los lobos y a los tigres como maestros espirituales.

Creen que si el hombre come carne, recibe el miedo, el terror y el sufrimiento del animal cuando está a punto de ser matado, y en estas condiciones, ¿cómo es posible meditar si el estómago está lleno de los chillidos de los animales que han sido degollados?

Como quien come carne está participando en un acto violento contra el reino animal, comerla es opuesto al ahimsa y por lo tanto se abstienen de ello y esta abstención es una exigencia fundamental en esta religión. Por supuesto, los jainistas no pueden tener profesiones que supongan violencia, directa o indirecta, o sea, no solo no pueden ser matarifes, carniceros, ni pescadores, ni comercializar carne, sino que tampoco pueden trabajar y comercializar el cuero, la seda, el marfil y la miel ni llevar o tener ropa o materiales de piel, cuero o seda.

Los jainistas son conscientes de que incluso comer vegetales supone hacer daño a las plantas, lo ven como la forma de sobrevivir que causa el mínimo de violencia hacia los seres vivos.

Según ellos, el karma es el resultado de nuestras acciones, es decir, que tenemos lo que nos merecemos, esto conduce a un código ético de solidaridad con todos los seres y por tanto debemos respetar y sentir compasión, amor, piedad y bondad hacia todos los seres.

El 23 de diciembre de 1985 en el programa de televisión española titulado La Aventura Humana, Alberto Olivares entrevistó al sacerdote jesuita Carlos Vallés, que había escrito más de 30 libros sobre diversos temas y que en la India conoció a los jainistas, y declaró:

“El credo esencial del jainista es el respeto a la vida, gran mandamiento ecológico de hoy, respeto a la vida que para ellos es lo más religioso que hay. Respeto total y respeto a toda vida.”

Y luego contó dos anécdotas:

“Una vez un amigo mío jainista me dijo:

“Vosotros los curas sois unos hipócritas.”

No era la primera vez que me dijo esa acusación, pero a ver, cual es este nuevo capítulo de hipocresía eclesiástica. Y me dijo con toda honradez, era un sabio, era un investigador a quien respeto.

“Vosotros habláis contra el aborto, decís que el aborto es pecado, que es un asesinato, que es matar, y el mismo día que habláis contra el aborto por la mañana, al mediodía, con toda tranquilidad, os sentáis a la mesa y os coméis un pollo. Hipócritas. ¿No tiene el pollo tanta vida como el hombre?

Hablo en jainismo, hablo en su modo de ver. Para él la vida es una, de modo que matar a un hombre es como matar a un pollo, más aún, es curioso, para ellos es más pecado, por decirlo en terminología occidental, el matar a un pollo que el matar a un hombre. ¿Por qué? Porque el hombre, dicen ellos, al fin y al cabo puede defenderse, es de tu a tu, en cambio el pollo, pobrecito, no tiene armas para defenderse. Por lo tanto es más pecado aprovecharse del débil.”

La otra anécdota es esta:

“Los monzones con sus lluvias llenan el aire de insectos de todo tipo y hay un insecto pequeño, pronto aprendí su peligro, lo llaman “las meadoras” porque cuando se posa en la piel no pica sino que deposita una gotita de orina la cual produce una quemadura instantánea muy penosa en la piel. Claro, yo me defendía de las tales meadoras y si veía alguna meadora, cuando no me veían los chicos, claro, yo entonces ¡bac! Esta ya no mea, pero no me podía permitir ese lujo cuando ellos estaban mirando porque, ¿sabes lo que hacían ellos? Cuando llegaba un bicho de estos, que es de costumbres nocturnas, los chicos venían con una caja de cerillas vacía, la ponían encima del insecto, cuando aterrizaba, rodaban la caja despacio, para no hacerle daño, y toda la noche, que es cuando podía dañar, lo tenían encerrado en la caja. A la mañana siguiente, al salir el Sol, habrían la caja y el bicho salía libre.”

Mientras en la India los jainistas educan a sus hijos en el ahimsa, en muchas partes del mundo se considera normal la matanza de animales para comer sus cadáveres, y en España aun es peor pues se les mata por diversión, a esto hay que añadir las frecuentes escenas de violencia en televisión.

Los expedientes policíacos están llenos de casos de asesinos que cuando fueron niños torturaron y mataron a animales, lo cual fue un ensayo pues cuando fueron adultos torturaron y mataron a personas. En un estudio de 36 asesinos múltiples convictos realizado por el FBI en 1970, el 46 % declararon haber torturado animales durante su adolescencia. Los asesinos Jeffrey Dahmer, Alberto Desalvo, conocido como “el Estrangulador de Boston” y David Berkowitz, conocido como “el Vampiro de Dusseldorf”, empezaron torturando y matando animales y terminaron matando a personas. En el funeral de Dyland Klebold, muchacho de 17 años que se suicidó junto con Eric Harris, de 18 años y que llevaron pistolas al instituto donde mataron a 12 estudiantes y a un profesor, el reverendo Don Marchasen declaró que “los padres sabían que el chico tenía armas de fuego en casa, pero creían que era para disparar a pájaros carpinteros.”

El Dr. Randall Lockwood, psicólogo y Vicepresidente de la Sociedad Humana de Estados Unidos declaró:

“No todo individuo que haya maltratado a animales acabará siendo un asesino en serie, pero casi todos los asesinos en serie cometieron actos de crueldad con animales.”

Y Allen Brantley, Supervisor y Agente Especial del FBI declaró:

“La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano… es una señal de alarma.”

Por lo tanto si nuestra sociedad en vez de apologizar para que la gente coma carne (con un gran resultado) y respete a las mujeres (con escaso resultado), apologizara el ahimsa, ¿habría más o menos violadores, asesinos y maltratadotes de mujeres y de niños?

Entre los jainistas hay varias sectas, una de ellas son los yati que se toman tan en serio el ahimsa que llevan un paño que les tapa la boca para evitar que algún insecto les entre en ella y un cepillo para limpiar el lugar donde se van a sentar, evitando así aplastar a algún animal pequeño que pudiera haber en el asiento.

Además los jainistas tienen lo que llaman “panjarapor” que son refugios, asilos u hospitales veterinarios para los animales viejos o enfermos y el escritor William Foster en su libro Early Travels in India nos cuenta que el inglés Ralph Fitch, que vivió en el siglo XVI, dice:

 “Iba de Bengala al país de Cochin. Allí todos son nobles de corazón y no matan animales. Tienen hospitales para corderos cabras, perros, gatos, pájaros y demás criaturas vivas. Cuando estos animales están enfermos o viejos, cuidan de ellos hasta su muerte. Si un hombre toma o compra un animal cualquiera, lo lleva allí, se lo pagan en dinero o en especie y lo cuidan en un hospital o lo dejan en libertad.”

Y hoy día continúan habiendo en la India, especialmente en Gujarat, panjarapor donde viven terneros ciegos, vacas viejas, búfalos, camellos, cabras, monos, ratas, gallinas, loros, palomas y otros animales, como los insectos que cuidan en celdas especiales. Por supuesto que los indios en general y los jainistas en particular, además de sostener panjarapor, dan ayuda humanitaria a asilos y escuelas de niños, niñas y mujeres donde además de las enseñanzas corrientes, los profesores inculcan a sus alumnos el amor a todo ser vivo, así, por ejemplo, en una escuela de Bombay, en la clase de meditación diaria el profesor pide a los niños visualizar sus animales favoritos e imaginar las formas en que podían hacerlos felices.

La religión jainista solo existe en la India y en 1991 habían algo más de 3.300.000 jainistas lo cual supone menos del uno por ciento de la población india y esto se debe a que esta religión, a diferencia de las hiduista y budista, no ha hecho proselitismo. Se encuentran principalmente al oeste de la India.

Pero pese a que los jainistas son una minoría, su influencia es grande. Hay jainistas que son muy ricos. El mercado de piedras semipreciosas de Jaipur, que es el más grande del mundo, está controlado casi totalmente por jainistas y se ha dicho que a finales del siglo XIX la mitad del volumen mercantil de la India pasaba por manos jainistas. De todas maneras no todos los jainistas son comerciantes ricos.

Amitagari, que vivió entre los siglos X y XI, dijo que la violencia del vedismo es como la doctrina de los demonios y que la naturaleza no humana y eterna del veda debe ser rechazada al ser contraria a la razón, y el pensador jainista Hemacandra, que vivió en el siglo XII, dijo que los brahamanes eran unos monstruos disfrazados de ascetas que, con la pretendida idea de que los animales sacrificados renacían como seres divinos, distorsionaba gravemente la realidad y sostenía que los que realizaban esos sacrificios irían a los peores infiernos y que un ateo materialista tendría mejor destino que los hipócritas que predican el dharma de la crueldad.

Por otra parte, el jainismo ha influido a que otras religiones adopten el vegetarianismo, por lo menos de forma parcial. Por ejemplo, los brahamanes constituyen la casta sacerdotal del hinduismo, y sobre ellos habla el explorador italiano Marco Polo que viajó por la India en el siglo XII, y dice:

“Estos brahamanes no comen carne. Jamás matan a ningún ser vivo, sea el que sea.”

El prestigio del ahimsa, difundido por los jainistas, influyó desde la antigüedad en la expansión del vegetarianismo por toda la India y en que los hinduistas abandonasen los sacrificios de animales que aparecen en sus libros sagrados. Además los jainistas influyeron para que el ahimsa fuese practicado y defendido por los dos más grandes monarcas que tuvo la India y que fueron el budista Asoka, que vivió en el siglo III antes de Cristo, y el musulmán Akbar, que vivió entre los siglos XVI y XVII.

Y esta influencia llega hasta hoy pues en la India, según Wikipedia un 40 % de sus habitantes son vegetarianos y según Carlos Ramchandani lo son un 80 %, mientras que en Alemania lo son del 8 al 9 %, en el Reino Unido un 7 %, en Francia del 1 al 2 % y en España solo el 0,5 %.

Las enseñanzas jainistas están contenidas en libros escritos por hombres que alcanzaron el nirvana, o sea, la liberación. En ellos se explica lo que deben hacer los hombres para alcanzar ese estado, o sea son libros que surgieron de la experiencia espiritual. Los jainistas declaran que tanto su religión como sus libros son de origen humano

Por otra parte, los libros religiosos hindúes en general, y en concreto los jainistas, no solo hablan de temas espirituales, sino de otros muchos temas que los hindúes enlazan con la espiritualidad como medicina, botánica, astrología, matemáticas, filosofía, sociología, política, etc. por lo tanto en este aspecto, más que libros religiosos se parecen a una basta enciclopedia.

El canón jainista está formado por infinidad de libros pero destacan los 14 Purvas y los 12 Angas. Los Purvas contienen las enseñanzas de Vardhamana Mahavira tal como fue escuchada por sus discípulos y su autoridad es elevadísima y los Angas son posteriores y surgieron de los Purvas. Aquí hay que tener en cuenta que entre los siglos III al V después de Cristo el jainismo se dividió en dos ramas: la de los “svetambara”, que van vestidos, y los “digambara”, que van desnudos, tal como fue Mahavira y esto se debe para respetar escrupulosamente la no posesión de bienes pues los jainistas más ortodoxos poseen solo un cuenco para su aseo y una escobilla para apartar a los pequeños insectos y no matarlos. Los 14 Purvas y uno de los Angas se perdieron. Los svetambara dan credibilidad a los 11 Angas y los digambara dan credibilidad al Dristivada que procede, de los Purvas. Como vemos el jainismo está dividido en dos ramas cuyas diferencias son respecto a llevar o no ropa y los libros que les merecen credibilidad, pero no obstante, por lo demás, tienen la misma doctrina.

Los maestros jainistas y en general los maestros de las demás religiones de la India tienen recelo de que sus libros sean leídos por personas no cualificadas y por esto los textos jainistas fueron desconocidos, no solo fuera de la India sino también por los mismos indios y hasta por la mayoría de los jainistas y esta actitud existió hasta finales del siglo XIX pero gracias a la labor de asociaciones laicas y al esfuerzo de algunos maestros se han dado a conocer los textos jainistas y se han traducido al hindi, al gujarati, al maharashtri y al inglés.

El primer Anga se llama Acaranga-sutra. Contiene la doctrina del ahimsa y la biografía menos mítica de Mahavira pero probablemente, entre todos los libros jainistas, el más comentado es Avasyaka-sutra.

El segundo Anga se llama Sutrakritanga, y también es muy antiguo, dice:

“Las vidas de la tierra son seres individuales, lo mismo que las vidas del agua, las del fuego y las del aire; y las yerbas, los árboles, el arroz.

Y las que restan, esto es, las que se mueven...

El sabio debería estudiarlas con todas las herramientas de la razón filosófica. Todos los seres odian el dolor; por tanto, uno no debería matarlos.

Esta es la quintaesencia de la sabiduría: no matar nada. Esta es la conclusión legítima del principio de la reciprocidad respecto al ahimsa.

El sabio debería dejar de violentar a los seres vivos, se muevan o no, en lo alto, lo bajo y en la tierra. Porque esta actitud ha sido llamada nirvana, que consiste en la paz.

Según los jainistas el karma mantiene al hombre atado al samsara, que es el ciclo de muertes y reencarnaciones, y debe liberarse de él para obtener el nirvana. Para lograrlo tiene la ayuda y las enseñanzas de los tirthankaras palabra que significa “hacedores de puentes” ya que sus enseñanzas estaban destinadas para que el hombre pasara a la orilla de la liberación pues venció las pasiones, se deshizo del apego y alcanzó la iluminación. O sea, los tirthankaras son hombres que una vez alcanzado el nirvana, decidieron reencarnarse para enseñar a los demás hombres la forma de alcanzar ese estado. Ha habido 24 tirthankaras, el primero fue Risabha que vivió hace más de 8.000 años. El vigésimotercero fue Parsva que vivió entre los años 800 y 700 antes de Cristo y el último fue Mahavira que nació hacia el año 580 antes de Cristo. Ambos criticaron a los brahamanes por comer carne, sacrificar animales y tener una sociedad con clases.

Para los jainistas existe relación entre el ahimsa, la reencarnación y el vegetarianismo ya que Bhaktivedanta Swami Prabhupada dijo:

“Ahimsa o no-violencia consiste en no interrumpir la evolución de ningún ser vivo. Estos, los animales, al trasmigrar de una especie a otra, siguen una determinada evolución y también ellos progresan. Un animal puede ver frenado su progreso. En efecto, antes de elevarse a la especie animal superior, deberá volver a la misma especie que abandonó prematuramente para así completar en ella el ciclo previsto para él. Por lo tanto, no se debe impedir la evolución de los animales sólo para satisfacción del paladar.”

Además, matar supone una fuerte carga pasional que llaman “ksaya” y que impide a quien mata liberarse del samsara.

Quien respeta a los más débiles, muestra su espiritualidad. Obviamente cualquier forma de alimentación constituye en mayor o en menor medida un acto de himsa, o sea de violencia, por lo tanto los jainistas regulan una especie de graduación al afrontar la violencia y según ellos matar a una planta, un ser estático de dos sentidos, es un acto menos grave que matar a un animal, un ser móvil de 3, 4 y hasta 5 sentidos, y matar a un animal es menos grave que matar a un ser humano. Por consiguiente, la dieta vegetariana es preferible a la carnívora.

El jainismo da importancia al estudio de los seres vivos para practicar mejor el ahimsa ya que esta práctica es fundamental para llegar al nirvana pues cuando uno conoce de donde vienen los seres vivos y a donde van, entiende los mecanismos y la estructura del samsara y con este conocimiento el hombre puede salir de él.

La enseñanza jainista está de forma concisa en el triratna que significa “las tres joyas espirituales” que son el recto conocimiento o samyag-jñana, la recta fe o samyag-darshana y la recta conducta o samyag-charitra.

El samyag-jñana o recto conocimiento consiste en estudiar, reflexionar y meditar los textos sagrados con la ayuda de un maestro que le explica el significado más elevado de las escrituras, le resuelve las dudas y lo encamina hacia el descubrimiento de la verdad

El samyag-darshana o recta fe consiste en tener una fe inquebrantable a las enseñanzas que recibe y es el primer paso hacia la liberación de la ignorancia y lo prepara para que se desarrollen las otras dos joyas. La recta fe supone devoción al maestro y a las enseñanzas de las escrituras y discernimiento entre lo real, que es Dios, y lo que no lo es, o sea, el mundo cambiante e ilusorio gobernado por las leyes del karma y por la materia.

El samyag-charitra o recta conducta consiste en realizar actividades benéficas a todos los seres, lo cual aumenta la espiritualidad y evitar acciones dañinas que conducen al hombre a la ignorancia. La recta conducta incluye cinco grandes votos que son: no violencia o ahimsa, veracidad o satya, no robar o asteya, celibato o brahmacharya y no posesión o aparigraha.

Del ahimsa, ya te hablé. De la veracidad o satya para los jainistas es un requisito del camino espiritual pues Dios es la Suprema Verdad mientras que la mentira, la falsedad y la tergiversación apartan al hombre del sendero divino.

El asteya indica un concepto más amplio que no robar pues no solo significa no tomar aquello que a uno no le pertenece sino también no codiciar lo que otro tiene, ni siquiera mentalmente. El hecho de pensar aunque solo sea un instante, en lo que no nos pertenece, con codicia, hace que nuestra alma pierda pureza, y por lo tanto se aparte del camino hacia Dios.

El brahmacharya o celibato consiste en mantener la mente y los sentidos ocupados en temas elevados y por lo tanto no dejarse gobernar por ellos pues apartan al hombre del camino espiritual.  La palabra brahmacharya significa “el camino que conduce a Brahma” que es como los jainistas llaman a Dios.

El aparigraha o no posesión dice que si el hombre concentra su esfuerzo y atención en bienes materiales, descuida los bienes espirituales. Además, el hombre sufre para lograr las posesiones materiales, sufre para mantenerlas y sufre si las pierde, por lo tanto el sabio debe alejarse de ellas, tanto en pensamiento, palabra y acción y poseer solo lo imprescindible.

NOTA: Información sobre la forma que tratan varias religiones a los animales aparecen expuestas en El Quijote de los animales, donde escribí lo siguiente:

“El ahimsa muestra la belleza del corazón del hombre.

El ahimsa extiende el respeto, el amor y la compasión más haya de los seres humanos.

El ahimsa contribuye a la felicidad de todos los seres vivientes.

El ahimsa lo practicaron los hombres que vivieron en la Edad Dorada.

El ahimsa es el cimiento de la ética.

El ahimsa hace brillar los buenos sentimientos del hombre.

El ahimsa conduce al hombre hacia Dios.

El ahimsa mantiene limpio los cuerpos físicos y sutiles del hombre.

El ahimsa es fundamental en el jainismo.

Sin ahimsa el respeto, el amor y la compasión son incompletos.

Sin ahimsa los buenos sentimientos no brillan.

Sin ahimsa hay robos, matanzas, injusticias, crueldad, abuso de poder, desórdenes públicos y guerras.

Sin ahimsa el hombre obtiene placer, felicidad y alegría causando sufrimiento.

Sin ahimsa el hombre no cumple la voluntad de Dios.

Sin ahimsa la ética no tiene cimientos.

Sin ahimsa el hombre no vive en paz y armonía con los seres más débiles.

Sin ahimsa hay suciedad en los cuerpos físicos y sutiles del hombre.

Sin ahimsa no hay jainismo.”

ALGUNOS  DATOS  SOBRE  LAS  CONSECUENCIAS  DEL  CONSUMO  DE  CARNE,  HUEVOS, LECHE  Y  LACTEOS:

         Para alimentar a un vegano (vegetariano que no consume huevos, ni leche, ni lácteos) hace falta un terreno de un sexto de acre y 1.400 litros diarios de agua.

         Para alimentar a un lacto-ovo-vegetariano hace falta un terreno de medio acre (3 veces más que un vegano) y 5.500 litros diarios de agua (3,9 veces más que un vegano).

         Para alimentar a una persona que coma “de todo” hace falta un terreno de 3,5 acres (21 veces más que un vegano) y 19.000 litros diarios de agua (13,6 veces más que un vegano).

         Si un millón de españoles se hicieran veganos, el ahorro en agua es equivalente al caudal medio del río Ebro en su paso por Zaragoza que es de 200 metros cúbicos por segundo.

         Antes del siglo XX el consumo medio de carne en el mundo era de 5 a 10 kilos por habitante y año. A finales de este siglo superó los100 kilos en algunos países desarrollados.

         Más de la mitad del consumo de agua en el mundo es para producir carne, huevos, leche y lácteos.

         Durante el siglo XX la población mundial se triplicó a la vez que el consumo de agua aumentó 6 veces.

         Jeremy Rifkin, Presidente de la Fundación sobre Tendencias Económicas de Washington, declaró sobre la cumbre que se iba a celebrar en Roma en 1996 en la que participaron presidentes de gobiernos y ministros de agricultura de 186 países y 700 ONG celebraron un foro alternativo:

 

“En la Cumbre Mundial de la Alimentación se hablará mucho de cómo aumentar la producción de alimentos. Sin duda, las empresas biotecnológicas estarán presentes haciendo propaganda de sus “semillas milagrosas” modificadas genéticamente.

“... Lo que probablemente estará prácticamente ausente en los debates serán las preferencias alimentarias de los consumidores más ricos del mundo, que prefieren comer en el punto más alto de la cadena alimentaria mundial con dietas ricas en carnes grasas alimentarias con cereales, mientras sus semejantes del Tercer Mundo se mueren de hambre porque la mayor parte del suelo agrícola se usa para cultivar piensos para animales. Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber iniciado un debate global sobre cómo promover una dieta vegetariana, diversificada y rica en proteínas para el ser humano.

Así que, cuando, el jueves, los delegados oficiales y las ONGS finalicen sus reuniones diarias en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO y se sienten para cenar, la verdadera política alimentaria estará ahí, ante ellos, en sus platos.”

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